Vamos a reflexionar: “El problema básico del desempleo juvenil es la baja formación”

Vamos a reflexionar a raíz de este artículo . Se trata de una entrevista hecha el 27/04/2013 a Carlos Obeso. Director del Instituto de Estudios Laborales de ESADE publicada en el portal de infoJobs.

“El problema básico del desempleo juvenil es la baja formación” – Carlos Obeso. Director del Instituto de Estudios Laborales de ESADE
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Francamente, no hacen falta extraer números y análisis estadísticos para conocer la verdad.
En este artículo se habla de una franja de edad considerada juvenil que en realidad deberían extenderla. Hoy en día, la franja juvenil parte de los 16 años hasta los 40. Y a mi parecer, yo la empezaría subrallando a partir de los 20 años. A los 16 uno no es que sea joven sinó adolescente. Y cómo bien se habla en el artículo, a esta edad toca estudiar, no trabajar (o bien las dos cosas si la situación lo permite).

De los 16-20 años todavía no se sabe bien lo que uno quiere. No se tiene la experiencia adecuada ni la madurez para decidir aún. Se debería estudiar cómo plantear la posibilidad de trabajar sin perder de vista la formación. FP está bien, pero en esa franja de edad no hay que dejar de insistir en impartir las asignaturas básicas (historia, geografía, matemáticas, idiomas, literatura, filosofía… más las asignaturas que permiten especializarse en un ramo concreto). En esta vida todo sirve y no por ser carpintero uno no debe negarse a la cultura ni al intelecto. No se trata de solo formar a especialistas sino a mentes curiosas que sean capaces de subsistir frente a la vida y las crisis.

Historias de KAFETERA

De los 20 a los 30 uno va trabajando, estudiando y adquiriendo responsabilidades en la vida. Y cuanto más obligaciones tenemos más gastos y más dependemos del trabajo. Esta franja es una de las más importantes de nuestra vida. En su mitad, entran las preocupaciones referentes a establecerse, los factores de la vivienda y los planteamientos referentes al vivir solo y/o crear una familia. Estas son las pesadumbres de los jóvenes. Poder construir su hogar algún día y adquirir estabilidad.

La franja de los 30-40, es la de los que seguimos en ese proceso… Los que seguimos siendo jóvenes y luchando por esa estabilidad. Seguimos persiguiendo ese sueño.

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En el artículo sólo hablan del margen juvenil que se comprende entre los 16 años hasta los 24. Por favor, un poco de realidad en este artículo. Los que tenemos más de 30 años somos jóvenes, tenemos formación, seguimos haciéndolo y continuamos luchando frente a todo cómo y cuánto podemos.
Es cierto que la educación española sufre graves problemas en la enseñanza. Realmente tampoco entiendo porqué no lo arreglan simplemente observando el patron educativo de otros países europeos.
Si los mismos dirigentes no son capaces de comprenderlo y aplicarlo es que ellos mismos no tiene la formación ni el intelecto suficiente para entenderlo y ponerlo a la práctica. Llevan años planteando el mismo debate y lo único que han conseguido es aplicar cambios que han empeorado la enseñanza.
Pero, también han deteriorado las posibilidades de conseguir un trabajo cómo las de subsistir. Se tenga o no formación. Y este es un aspecto muy poco estimulante para todos.

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Tantos analísis numéricos no llevan a ninguna parte si no se ponen en común entre sí. El que los analiza no busca bien cuáles son las razones de esos datos. A mi parecer, hay un error grave en la franja de edad que consideran como jóvenes y luego en no analizarlo junto a los intereses y necesidades que se plantean a cada edad. No es lo mismo un adolescente que vive en casa con sus padres que uno de trenta que intenta como pueda avanzar y mantener todo lo que ha conseguido.

Hablan e insisten, a fin de estimular a la sociedad, en el concepto emprendedor. Esta posibilidad, afecta claramente a los que entramos en la trentena. Ni a los de 16 años ni los de 24. Sólo a los que nos hemos formado y trabajado para otros. Los que hemos adquirido la experiencia empresarial y hemos visto a la práctica cómo funicona todo. Sin embargo, todos sabemos que la carrera del emprendedor no nace en dos días. Es una entrega continua, una labor que requiere mucha dedicación y una inversión de 7-8 años por lo menos para poder vivir de ello. Y no hablemos, de la incertidumbre que conlleva dedicarle horas a algo sin saber si realmente funcionará. Las ayudas no exisiten y el dinero para invertir en ello y a la vez poder subsistir no viene solo. El sistema no da ninguna ayuda para ello. Muchos afectados por la crisis deben volver a casa de sus padres y volver a empezar desde zero. Muchos no tienen ni esta suerte y no tiene nada que ver con la falta de estudios.

Lo que está claro, es que los cambios los estamos provocando desde la sociedad. Los gobernantes no intervienen ni la enseñanza tampoco. Esta última se ha convertido en un negocio. Y aquí solo permanecen los que tienen la suerte de tener una mente clara, fuerte y flexible.

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