Los despistes de Kafetera

Esta mañana encendí KAFETERA olvidándome de añadirle agua. Pobrecita… Quemaba al rojo vivo.

Últimamente ando bastante despistada. Aunque todo se debe al cansancio y a que cada vez tengo la cabeza en otras cosas. ¡Corrijo! En mis cosas.

Tengo arranques de creatividad que no logro dedicarles el tiempo necesario. Son tan terribles las ganas que tengo de crear o plasmar todas estas ideas …y sin embargo, carezco de tiempo y al final todo se traduce en ansiedad. Me explico. Soy tozuda y además perfeccionista. Soy flexible en lo cotidiano pero en cuanto a labor se refiere, soy tenaz y si empiezo no paro hasta acabarlo. Soy muy consciente de 2 cosas: me gusta lo que hago y mañana no tendré la misma inspiración. Tengo iluminaciones que tanto forman parte de un momento instantáneo y debo expresarlo al instante. También tengo ideas que requieren de más estudio… Sea lo que sea… Tiempo, tiempo y más tiempo.

Las jornadas laborales con un trabajo poco estimulador (a pesar de que uno se empeñe en encontrar formúlas para adaptarse)… agota. Recuerdo que antes me pasaba al revés aprendía trabajando y desconectaba al salir de la oficina. Sin embargo ahora, no aprendo y mi mente se empeña en absorber información… y la búsca o crea ideas para encontrarla. Eso me hace feliz… porque mi cerebro me estimula con lo que sabe que me gusta… Sin embargo, la ansiedad viene creada por la delimitación del tiempo.

Jornadas laborales de 8 horas a la que sumamos una hora de más porqué nunca se sale a su hora. Viernes poco aprovechados porqué también finalizan tarde. Fines de semana a los que sumaríamos más horas. Cambio vida social por llegar a casa y seguir trabajando, estudiando, creando… Absorbida en mi mundo. Dejando preparada kafeterita para hacer chup chup de buena mañana y un par de ginsens. Sin embargo, esta mañana me lo olvidé todo: écharle agua, tomarme las vitaminas y hasta el monedero.

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