La inspiración

Todo creativo sabe que la inspiración es espontánea. No siempre está allí dándo ideas. Son muchas las veces, que frente a un proyecto esta se bloquea.
Un mal día, preocupaciones ajenas al trabajo, falta de concentración… son factores que promueven la falta de creatividad.

Historias de KAFETERA

La inspiración no viene sola y también hay que trabajarla. Sin embargo, parte de ese trabajo implica también aprender a desconectar.
Dejar el proyecto, salir a dar un paseo y cambiar de ambiente. Irse a un bar, por ejemplo, y junto a un café, sacar el bloc de notas y empezar a anotar las ideas en desorden. Esbozos y palabras sueltas
Este ejercicio nos ha funcionado a más de uno. Ojear una revista, mirar libros de diseño o ilustraciones… Son una fuente de inspiración muy potente. Centrarse en leer y buscar información concreta sobre la temática que debemos desarrollar es un método de familiarización con el proyecto. Motiva y amplia el campo de visión. La efectividad de la inspiración no proviene del máximo de horas invertidas. Sinó del dejarse llevar. Una mente cuánto más tranquila y relajada, más abierta está a impulsar ideas. Una idea original, clara y que funcione implica romper esquemas y para ello hay que buscar fuentes que motiven al creador.

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