Cromofobia. Sin colores no se percibe igual la vida

CromophobiaDavid Batchelor.
La cromofobia _aversión a la corrupción o contaminación que provoca el color_ permanece latente en la cultura occidental desde la antigüedad. Esto se pone de manifiesto en los múltiples intentos de depuración del color en el arte, la literatura o la arquitectura, ya sea al convertirlo en la propiedad de algún ente “extraño” _lo oriental, lo femeníno, lo infantil, lo vulgar o lo patológico_ o al relegarlo a la esfera de lo superficial, lo no esencial o lo cosmético, que en muchos casos viene a ser lo mismo.

Cromofobia | KAFETERA

La alta sociedad ha sido un fenómeno cultural repetitivo desde la antigüedad. Los escritores y pintores empezaron a mirar más allá a finales del siglo XIX. David Batchelor cruza los límites de los dogmas anteriores analizando las motivaciones existentes tras la chromophobia y teniendo en cuenta el trabajo de otros escritores y artistas que han sido preparados para apreciar el color como un valor positivo. Explora una amplia gama de imágenes que incluye “Moby Dick” de Melville, reflexiones de Huxley sobre la mescalina , y el “Viaje a Oriente ” de Le Corbusier. Batchelor también analiza el uso del color en el PopArt, Minimalismo y arte contemporáneo.

El color está en la naturaleza. No se puede anular y olvidarse de él. Sin color, la percepción y los sentidos serían diferentes de los que conocemos. En tiempos de crisis, es lo que nos mantiene vivos. En tiempos de agresiones, es una esperanza. No hay un brote momentáneo. Siempre estará ahí. No se puede eliminar.
Anteriormente, sólo gozaba de los colores más vivos el más poderoso (Faraones, Reyes y Emperadores). En el siglo XIX, la burguesía lo anuló en periodo de la industrialización y eliminó cualquier sentimiento de alegría. Una época en la que sólo era importante el trabajo – hombre esclavo, mujer esclava y niños esclavos. Batchelor añade en su libro un apunte que siempre me ha quedado muy gravado. Nombra a Charles Blanc, teórico del color y antiguo director de Bellas Artes en el gobierno socialista francés, al que accedió en 1848. Al parecer, este crítico “identificaba el color con los aspectos “femenínos” del arte; afirmaba la necesidad de someter el color a la disciplina “masculina” del dibujo”. ¿Entendéis ahora de qué trata la cromophobia? ¿Acaso no muestra esta teoría un claro intento de reacción frente al temor? Para Blanc, no bastaba con ignorar o rechazar el color, pues siempre estaba presente. Había que reprimirlo y someterlo, como a las mujeres. Consideraba el color como un peligro. Una amenaza interna del individuo muy temerosa y que debía ser controlada con el fin de no ser liberada. Lo vivía como un temor a la decadencia de una cultura arraigada.

El siglo XX, por suerte, recuperó el color y lo utilizó de forma gratuita. Así se originó en la pintura impresionista como en la sociedad: las tribus urbanas identificadas, las revoluciones, las protestas, las demandas … ¡La mente se fue abriendo! La oscuridad se fue aclarado en una gama de colores. Los tabúes fueron desapareciendo y la luz va permaneciendo. Hoy en día, el color es una herramienta más de la expresión cruzando los límites del arte.

Cualquier persona viste su propia personalidad, dándole fuerza y carácter a través de unos colores y unas formas que marcan el estilo propio. ¡Tod@s ponemos de manifiesto nuestra propia identitad! Y estamos acostumbrados a ello. ¡A la libertad!

Nota: Por cierto… ¿Alguién ha visto la película Alta sociedad (Chromophobia) de Martha Fiennes?

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